Desinfectados



Un día paseaba entre las estanterías de libros de la biblioteca de la universidad y por casualidad, encontré un libro titulado “Las peores películas de la historia” (Elbert, Roger), y me sorprendió que en él apareciesen películas como Armageddon, que más allá de la heroicidad americana de salvar el planeta, es una película que responde a algo básico en el cine: tener una estructura narrativa. Armageddon sabemos cuándo empieza y cuándo acaba, y creo que esto es lo mínimo que se le puede pedir a cualquier film que así desee ser llamado.

¿Y por qué digo todo esto? Pues bien, porque hace unos días tuve la ocasión de ver una de esas películas que desde mi punto de vista debería figurar obligatoriamente en esa lista de las peores películas de la historia. Se trata de Infectados (Carriers, 2009), un film que trata sobre 4 jóvenes supervivientes a una gran epidemia que se ha cobrado la vida de prácticamente todo el planeta y cuyo objetivo es llegar a una playa solitaria para aislarse del resto del mundo moribundo. El argumento no puede ser más simple y ya está explotado, desde que surgió la saga de videojuegos de Resident Evil y la alarma generada por las gripes aviar y porcina. Los protagonistas son cuatro jóvenes (dos chicos hermanos, y dos chicas, una de ellas novia de uno de los chicos), en la línea de películas como Sé lo que hicisteis el último verano.



El film comienza dándonos unas indicaciones a seguir para no contagiarnos con la enfermedad (a lo Ministerio de Sanidad) y a continuación podemos comprobar cómo los protagonistas de la película viajan con todo el equipo de desinfección, listo para usar en el momento en el cual se encuentran con un infectado. Los espacios de la película muestran parajes urbanos totalmente desiertos, y la información se nos va entregando con cuentagotas (hasta mitad de la película no nos enteramos que la enfermedad sólo afecta a humanos). Los personajes van avanzando por el camino hacia su playa soñada, en el cual deben ir sorteando diversos obstáculos (un padre con una niña infectada que desea ir a Baltimore; unas ancianas cristianas que, sorprendentemente escondían un revólver en la  guantera del coche; lo que parece ser un complejo residencial abandonado en el que habitan supervivientes a la enfermedad que no expulsan a los jóvenes al comprobar que una de las chicas está infectada y que posteriormente es abandonada en la carretera por su novio, etc.).

Pero lo que más estupor me causó fue la resolución del film. Descubrimos que el chico que ha abandonado a su novia infectada, también lo está, pero no se nos aclara cómo se ha contagiado (¿a través de su novia o al enterrar personas infectadas aún vivas?). La única solución que existe para los otros dos chicos es deshacerse de él. ¿Cómo? Pues bien, disparando contra su propio hermano. El infectado se muere, ellos llegan a la playa y FIN. Los pensamientos que escuchamos del chico en la playa no hacen sino enfatizar la escasa, por no decir nula, emoción de la película: “en la playa añorada, con una extraña…”. Personalmente, cuando salieron los créditos finales aún estaba esperando que comenzase la película. Un film cuyo tema no es nada original, al menos esperas que te aporte una dosis de acción o que tenga un desenlace original. Sin embargo, en Infectados tienes la sensación de que no ha pasado nada relevante.

Al contrario que en otras películas que han tratado esta temática, en Infectados sólo se completa la aspiración de los protagonistas de huir de los infectados a un lugar que ellos consideran seguro. Únicamente se resuelve el conflicto personal de unos personajes con los que el espectador nunca se siente identificado, mientras que el resto del mundo sigue padeciendo una pandemia terrible, pero parece ser que eso no tiene importancia en la trama. Personalmente, esta imposibilidad de identificación reside en que el espectador considera que todos son víctimas potenciales de la enfermedad y, por lo tanto, siente la necesidad de hacer algo por los demás para que dejen de padecer. Esto no se da en la película en ningún momento. Lo contrario sucede en Soy Leyenda, donde contemplamos la actuación de un Will Smith que se halla completamente solo en Nueva York tras la epidemia que ha arrasado el planeta, y se dedica a cazar ciervos y hablar con maniquís, diálogos que hacen cómica una situación dramática. Will Smith pasa media película hablando solo, hasta que aparecen una mujer y su hija también supervivientes. El final del film se resuelve con Will Smith muriendo por salvar a la humanidad. El típico final heroico pero que constituye la resolución a la trama de la película.



Soy Leyenda me decepcionó cuando la vi, pero al menos posee el planteamiento, nudo y desenlace bien definidos que conforman cualquier narrativa audiovisual. Además, la presencia de Will Smith (o una película para él), salva una película bastante previsible gracias a su talento como humorista, que le posibilitan hacer natural una película en la que prácticamente habla solo. Vista desde la perspectiva de la temática de exterminio de la humanidad mediante epidemias globales, Soy Leyenda es una buena película al lado de Infectados, que deja mucho que desear como obra cinematográfica, de entretenimiento e, incluso, para los aficionados a la visualización de hechos repugnantes.
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