Hace varios días leía un libro muy interesante titulado La guerra del mundo y escrito por Niall Fergusson y el cual os recomiendo a todos. Decía que discurriendo por las páginas de esta obra tropecé con un párrafo en el que se aportaban varios datos interesantes acerca del tema de la raza. Lo reproduzco a continuación íntegro:

“Los resultados son claramente legibles para quienes hoy estudian el genoma humano. Entre la quinta y la cuarta parte del ADN de la mayoría de los afroamericanos es de origen europeo. Al menos la mitad de los habitantes de Hawai tienen antepasados “mixtos”. Del mismo modo, el ADN de la actual población japonesa indica que hubo mestizaje entre los primeros colonos de Corea y el pueblo jomon autóctono. La mayoría de los cromosomas Y que se encuentran en los varones judíos son los mismos que se hallan en otros varones de Oriente Próximo; pese a su acerba enemistad, pues, palestinos y judíos no son genéticamente tan distintos. Es conocido el cálculo del evolucionista Richard Lewontin según el cual alrededor del 85 por ciento de la cantidad total de variación genética en los humanos tiene lugar entre individuos en una población media, mientras que solo el 6 por ciento se produce entre razas. En las variantes genéticas que afectan al color de la piel, al tipo de cabello y a los rasgos faciales apenas interviene una cantidad insignificante de los miles de millones de nucleótidos que forman el ADN de un individuo. Para algunos biólogos, esto significa que, en términos estrictos, las razas humanas no existen”.

Ferguson, N.: La guerra del mundo. Los conflictos del siglo XX y el declive de Occidente (1904-1953). Barcelona: Debate, 2007. Pág. 45

Como podemos comprobar, no nos encontramos ante razas, sino más bien ante rarezas. Tenemos más en común de lo que nos diferencia. Al fin y al cabo se trata del color de la piel, algo diferente dentro de la propia raza, o los rasgos faciales, que tampoco todos los tenemos iguales: unos tienen arrugas, otros patas de gallo, otros cicatrices,… Pero sobre todo donde queda patente que esta diferenciación no tiene sentido es en los hijos fruto de matrimonios interraciales. Esos niños, ¿a qué raza pertenecen? ¿Son de dos razas a la vez? ¿O no son de ninguna? Antiguamente esto se resolvió dando nuevos términos a esas personas: mulato, criollo, etc., pero no son palabras que designen razas en sí. El concepto de raza es algo que hay que superar a día de hoy. ¿Para qué es necesario establecer diferencias si llegará un momento en el que todos seamos una mezcla? Una raza universal, una no-raza. Hagamos de este mundo un mundo de personas y no un mundo de razas.

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