Cartel promocional de la película

Mo’ Better Blues (Cuanto más, mejor) es una película de Spike Lee estrenada en el año 1990. Está protagonizada por Denzel Washington y Wesley Snipes y cuenta con la interpretación de John Turturro, Giancarlo Esposito, Samuel L. Jackson y del propio Spike Lee. Se enmarca dentro de sus primeras películas, caracterizadas por contar con un reparto afroamericano casi en su totalidad y por explorar aspectos y temas relacionados con su mundo.

La película cuenta la historia de una banda de jazz y, en concreto, de su líder, Bleek Gilliam (Denzel Washington) quien ha llegado a ser uno de los mejores intérpretes del género, con la trompeta. Todas las noches, la banda llena el local en el que actúan pero no ven casi nada de los beneficios que los dueños del mismo obtienen. Esto motivará un enfrentamiento con el saxo, Shadow (Wesley Snipes), cuyo objetivo es formar una banda alternativa. Mezclado con esta trama, tenemos a Giant (Spike Lee), amigo de Bleek y que no deja de meterse en problemas debido a su adicción a las apuestas. La vida de Bleek gira en torno al jazz y a las mujeres y, mientras tiene claro que su carrera musical es lo primero, no es capaz de decidir con cuál de las dos presentes en su vida, Indigo o Clarke, quedarse. Una serie de acontecimientos le arrebatarán la oportunidad de decidir su futuro, dejándole una única salida.

 

Bleek Gilliam en una actuación

Podemos extraer tres lecturas de este filme. La primera, la reflexión existente sobre lo dura que es la caída cuando se está en la cima del éxito. En el largometraje vemos como el protagonista únicamente se preocupa por su carrera y por satisfacer a los clientes que acuden cada noche al local. El cuidado de su instrumento más preciado, sus labios, es vital para él y lo antepone a cualquier otro placer o necesidad, como muestra la escena en la que su amante Clarke le muerde el labio mientras se encuentran en la cama, despertando así la ira del músico. Y tanto va el cántaro a la fuente que…, en una pelea en el club por defender a Giant de unos matones que le reclaman el dinero de las apuestas, acaba apaleado y, lo peor, con el labio roto. Después de su recuperación del hospital, Bleek se aísla durante más de un año en su piso sin contestar cartas ni llamadas de nadie y no salir a la calle. Finalmente, decide enfrentar su problema y aceptar una invitación de Shadow (quien ya lidera la banda que un día fue de Bleek) para tocar con ellos. Sin embargo, al subir al escenario y tocar unas notas, se da cuenta de que es imposible, que no volverá jamás a ser el trompetista que un día fue. Bleek huye en busca de Indigo, con quien finalmente se casará y formará una familia. Es la única salida posible para él, aunque Lee nos muestra que la frustración no tiene por qué acompañarnos toda nuestra vida, sino que podemos transformarla en algo positivo: Bleek enseña a su hijo a tocar la trompeta y a amar el jazz.

La segunda lectura que se extrae de la película es la divergencia que se establece entre el trabajo y el amor. Para el protagonista está claro que la primera está por encima de todo: es su verdadero amor. Ello lo demuestra el hecho de que no ame a una única mujer, sino a dos, que lo comparten, sabiendo de su existencia mutuamente. No importan dónde ni con quién esté, Bleek ensaya a cualquier hora y compone cuando le viene la inspiración, sea el momento que sea. Pero cuando le ocurra el fatal accidente que le imposibilite seguir tocando la trompeta, deberá optar por la única salida que le queda: vivir con Indigo. En ese momento, su otra amante, Clarke, ya le había abandonado por su compañero Shadow, con la esperanza de obtener un futuro musical como cantante solista, algo que Bleek le había negado sistemáticamente. No es hasta ese momento cuando Bleek se da cuenta de que en la vida no se puede centrar la atención en una única cosa, porque cualquier día te puedes quedar sin ella y no saber qué hacer, ya que no existen más alternativas.

 

Bleek y Clarke

La tercera y última lectura que nos deja la película es el homenaje al jazz que constituye el film en toda su extensión. La gran cantidad de actuaciones y de temas ofrecidos a lo largo del film de forma íntegra, nos hacen darnos cuenta de la riqueza expresiva y emotiva que posee esta música. Lee rescata y dedica el film a un género musical originariamente afroamericano, que se encuentra en la base de muchos de los géneros musicales actuales. Los solos de trompeta y de saxofón y la actuación en conjunto de todo el grupo llena de color y de sonido, consiguiendo que el film enganche al espectador de principio a fin. La banda sonora corre a cargo del compositor e intérprete Branford Marsalis, a quien pertenecen varios de los temas, incluido el que da título a la película, Mo’ Better Blues.

Y es que el film merece la pena verlo únicamente para escuchar esa canción. La ambientación de la escena en que es interpretado el tema es magistral, consiguiendo trasladar por completo al espectador a la esencia del blues. Sin duda, la belleza sonora del largometraje compensa su visionado. Le aseguro que, aunque no sea muy aficionado al jazz, podrá apreciar la calidad musical del filme y disfrutar con ella. Recomendada al 100%.

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