Me gustaría hacer un paréntesis y compartir con vosotros una entrevista publicada en el diario El Mundo el 26 de Mayo, que me llamó mucho la atención. Javier Oms entrevistaba a Josep Anglada, líder de la xenófoba Plataforma Per Catalunya, en la que expresaba ideas de dudosa credibilidad y que de ninguna manera pueden ser aceptadas por cualquier persona que desee una sociedad libre, pero que le han llevado a conseguir éxito en las urnas en las elecciones municipales, catapultándole al ámbito nacional. Reproduzco aquí íntegra la entrevista, porque no tiene desperdicio. Una pena no contar con la imagen, porque habla por sí sola.

Josep Anglada, líder de la xenófoba Plataforma per Catalunya (PxC), se siente fuerte. Su discurso obsesivo contra un “islam invasor” le ha disparado de los 17 a los 67 concejales. Una euforia que le lleva a marcarse cotas como el Congreso: “Anglada estará en las elecciones generales y tendrá su escaño”. Ex militante de Fuerza Nueva, habla en tercera persona y retrasa la foto hasta que consigue un jersey para posar. Un ego que le acompaña durante toda la entrevista: “He roto la barrera del miedo de la gente”.

Pregunta.- Ha entrado con fuerza en el entorno de Barcelona, aunque el PP se ha hecho con Badalona a base de azuzar la inmigración. ¿Los ve como rivales?

Respuesta.- Nosotros no apostamos con fuerza por Badalona porque íbamos a competir con [Xavier] García Albiol. Es un aprendiz de brujo de Anglada y, evidentemente, me ha copiado el discurso. En un municipio me han copiado hasta el lema: “Primero, los de casa”. Lo que me extraña es que Albiol esté en un partido [PP] que cambio de discurso, por ejemplo, en Madrid y en Valencia.

P.- ¿El argumento sobre las enfermedades que importan los inmigrantes también es suyo?

R.- Yo hace seis años que lo vengo diciendo. El problema del PP es que se levanta pensando en qué ha dicho Anglada. Si lo hacen para salvar al país, bienvenido sea, pero la gente sabe que el original es Anglada. El resto son copias.

P.- Le acusan de vivir de la ignorancia y el miedo.

R.- Hace mucho que espero que me digan dónde está mi radicalidad. Me copian los demás al decir que no cabemos todos, que hay que prohibir el burka o que hay que prohibirles el padrón.

P.- Sus argumentos carecen de apoyo estadístico. Un informe reciente de la Fundación La Caixa señala, en todo caso, lo contrario de lo que predica, que la inmigración recibe menos de lo que aporta al sistema.

R.- Eso es un engaño. Eso es una falacia. No me lo creo y discrepo. Nos dijeron que, gracias a ellos, cobraríamos la jubilación y, ahora, hay que trabajar hasta los 67.

P.- Pero sigue sin tener pruebas. ¿En qué se basa?

R.- Mire, no tengo datos de todo. Pero, por ejemplo, lo que no se puede tolerar es que el 80% de las prestaciones al alquiler de la Generalitat sea para inmigrantes.

P.- Todas las ayudas se deciden por criterio económico y no por origen…

R.- Y para quien tiene más hijos. Y eso no puede ser. Eso se tiene que acabar. Primero, los de casa.

P.- Pero, entonces, se basa en sensaciones y no en datos. ¿Miente?

R.- No, no. Vaya usted a un hospital y véalo.  A mí me lo explican. Hay quien se trae a familiares de fuera, se operan y se van.

P.- Como miles de jubilados ingleses, por ejemplo.

R.- Pero ellos aportan. Pagan hipotecas. Pero los otros, ¿qué hacen? No tienen trabajo, no pagan impuestos.

P.- Hay españoles sin trabajo que tampoco pagan hipotecas ni impuestos.

R.- Pero son de aquí. Los otros, inmigrantes.

P.- ¿Por qué su fijación con los magrebíes?

R.- Ellos son el problema. ¿Quién atenta?¿Quién está en todas las guerras?

P.- ¿El islamismo radical incluye a todos los musulmanes?

R.- Mire, no sabemos lo que dicen en las mezquitas. Los imanes promueven el terrorismo. Si mando, estarán prohibidas.

P.- ¿Cuánto debe pasar para considerar a un inmigrante español?

R.- Si es un magrebí, nunca. Un moro siempre será un moro. En Vic o en Japón. Nunca será español.

Ahora, me gustaría responder al señor Anglada pregunta por pregunta, para dejar en evidencia la falsedad de todos los “argumentos” que expone. En primer lugar, es intolerable (aunque parece que por las autoridades judiciales sí lo es) que se funden partidos amparándose en las libertades democráticas cuyo fin último es destruir el sistema que posibilita su creación. Si se duda de la legalidad de Bildu, también debería hacerse lo mismo con este tipo de partidos que se amparan en consignas xenófobas, racistas y discriminatorias y son apoyados por la ultraderecha. No es libertad de expresión aquella que niega los derechos fundamentales, no es legal. Otro falso mito que estos nuevos “patriotas” (el nombre de cuyo partido es catalán) azuzan es el de las enfermedades que traen consigo los inmigrantes. Nada más falso. Nadie puede portar enfermedades que en su país de origen no se dan. Más bien se trata de un proceso biológico normal, ya que estas personas, al carecer de las defensas adecuadas, son propensas a contraer enfermedades en el país de destino por no haber podido vacunarse previamente contra ellas. Esto me puede pasar a mí si viajo a un país y no me vacuno antes, pero claro, se ve que eso de viajar al hemisferio sur el señor Anglada no debe de contemplarlo entre sus objetivos.

El siguiente paso es cuestionar las investigaciones de la Fundación La Caixa respecto a la aportación de los inmigrantes al sistema por el mero hecho de que no coincide con su opinión. Se siente defraudado porque le dijeron que los inmigrantes le iban a pagar la pensión y, claro, ahora ya no es así. Perdone, pero igual debería mirar un poco sobre su ombligo y ver la enorme cantidad de jóvenes que hay en este país que ni estudia ni trabaja y, lo peor, es que no tiene intención de hacerlo. Pero, claro, como son “de casa”, se les perdona su vaguería, su dejación, su indolencia y su poca vergüenza. Si eso es ser español, la verdad es que se quitan las ganas. También le parece muy mal que las ayudas económicas procedentes de las distintas administraciones se otorguen en base a criterios económicos y que se den ayudas a las familias numerosas, porque, claro, esas son las de los inmigrantes (según él) y no está bien que los que pasan más dificultades reciban ayudas. ¿A quién hay que dárselas? ¿Al matrimonio feliz con su hijo pijo que vive en un chalecito de La Moraleja? Claro, porque es un buen español. Qué más da que gracias a estas familias haya subido la tasa de natalidad, neguemos lo evidente, cerremos los ojos a la realidad.

La siguiente falacia no podía faltar. Es un clásico entre los especímenes de este tipo: los inmigrantes colapsan la sanidad pública y se aprovechan de nuestro sistema sanitario. Pero, ¿qué inmigrantes? ¿Los ingleses jubilados? No, porque esos “aportan”. ¿Qué aportan? Aquí están todos cortados por el mismo patrón y, cuanto más tienes, menos quieres dejarle a otros. Además, las personas inmigrantes no tienen trabajo, no pagan impuestos, todos son ilegales. De verdad, no se puede consentir que alguien diga estas barbaridades y todos nos quedemos tan tranquilos y además le votemos como representante político. Este desprecio por la gente pobre, humilde, solo tiene un nombre: APOROFOBIA.  Y sólo podía venir de alguien situado en cierta clase social, capaz de subvertir la realidad para su propio beneficio llenando la mente de la gente de ideas falsas.

El último ataque final a los inmigrantes magrebíes, que por cierto, todos son radicales islamistas, es una obcecación personal y deja entrever alguna mala experiencia en el pasado. El respeto a la libertad de culto religioso no quiero decir por dónde se lo pasa. Y si no sabe lo que dicen en las mezquitas, igual le estaría bien aprender árabe y, ya de paso, se culturiza un poco. Esto es un intento claro de ganarse el voto de los agricultores, los payeses, que en los 90 contrataban mano de obra marroquí porque la necesitaban pero cuando las tornas del mercado cambian, descargarmos la furia sobre los que un día trajimos nosotros por propia voluntad. Esa doble moral que tienen todos los que creen pertenecer a una nación superior mientras las naciones de las cuales sigue su estela se mean en ella cuando y cómo les da la gana. No creo que sea necesario reseñar de qué estoy hablando.

Como ciudadana de este país me indigna y me llena de rabia que este tipo de personajes y todos sus secuaces se sientan en las sillas de unas instituciones democráticas que pretenden destruir con sus discursos. Les entregamos las armas y les ponemos el sistema en bandeja para que con su populismo demagógico perturben las mentes de los más expuestos. Tal y como señala Javier Oms, Anglada vive de la ignorancia y del miedo de la gente, la gente que cree todo lo que le dice el primero que pasa por allí sin pararse a pensar quién es, de dónde viene y por qué dice lo que dice. Una persona es una persona en Vic o en Japón y como tal no se le pueden negar unos derechos que le pertenecen por naturaleza, por el simple hecho de ser persona. Hay personas españolas que avergüenzan a otras de ser y vivir en este país y no entiendo por qué hay que aguantar esto. Cataluña es un región construida por inmigrantes y negarlo no va a cambiar nada. Estaría bien que le construyeran un minarete en frente de su casa y que la campana, al tañir día y noche, no le dejara dormir, recordándole lo ruin de sus propuestas.

La entrevista ha sido tomada de la edición en papel del diario El Mundo. 26 de Mayo de 2011, pág. 10.

Anuncios