Las palabras importan. Todo crimen no es ‘genocidio’


En los últimos tiempos vengo viendo cómo en muchos medios de comunicación, pero también en el ámbito académico y científico se utiliza la palabra ‘genocidio’ y ‘genocida’ para calificar actos y personas que estrictamente hablando no pueden ser así calificados. Esta práctica únicamente contribuye a banalizar un acto tan grave como es el crimen de genocidio. Sin obviar lo deleznable de cualquier acto criminal que supone la pérdida de vidas humanas, considero que tenemos que denominar a cada cosa por su nombre. Los crímenes de guerra y los crímenes contra la humanidad son delitos muy graves y como tales están penados por el derecho internacional. El crimen de genocidio forma parte de esta tríada, y por ello no es sustitutivo de ninguno de los otros dos. En determinadas circunstancias, el genocidio puede constituir crimen de guerra y crimen contra la humanidad. Pero un criminal de guerra, pese a haber cometido matanzas indiscriminadas de civiles o masacres no puede ser automáticamente calificado de ‘genocida’.

También observo que muchas personas se apoyan en diccionarios para discernir qué debemos entender por ‘genocidio’. Esto es un error. Si queremos aplicarle a un individuo el calificativo de ‘genocida’ debemos hacerlo acorde a lo que el derecho internacional entiende por este término. Una definición de un diccionario puede ayudarnos a hacernos una idea del significado, pero no debemos perder de vista que un diccionario lo que hace es una interpretación consensuada entre varios lingüistas y profesionales del ámbito, una interpretación de un término que ya se encuentra definido en la Convención para la prevención y la sanción del delito de genocidio, aprobada por la Asamblea General de la ONU en 1948. En el artículo II, se define genocidio como sigue:

“… se entiende por genocidio cualquiera de los actos mencionados a continuación, perpetrados con la intención de destruir, total o parcialmente, a un grupo nacional, étnico, racial o religioso, como tal:

a) Matanza de miembros del grupo;
b) Lesión grave a la integridad física o mental de los miembros del grupo;
c) Sometimiento intencional del grupo a condiciones de existencia que hayan de acarrear su
destrucción física, total o parcial;
d) Medidas destinadas a impedir los nacimientos en el seno del grupo;
e) Traslado por fuerza de niños del grupo a otro grupo.”
Ateniéndonos de forma estricta a lo que se entiende por genocidio en derecho internacional, los sucesos que acaecen en Venezuela no son genocidio, los crímenes de la Guerra Civil española tampoco lo son y muchos otros ejemplos a los que se les aplica este calificativo en un acto que desprecia profundamente a las personas que son realmente víctimas del crimen de genocidio. Los palestinos tampoco son víctimas de genocidio. Han sido víctimas de una limpieza étnica ampliamente demostrada pero que no ha implicado genocidio (al menos por el momento). Lo más justo es juzgar estos crímenes, absolutamente deleznables, pero acorde a lo que realmente no son y no a lo que nos parece que sean. Este es el primer paso para desbanalizar un crimen que, de aplicarlo a todo, ha perdido su verdadera gravedad.

Convención para la prevención y sanción del delito de genocidio
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