La deuda que Jordania tiene con el FMI ha llevado a una serie de reformas económicas que tienen como principal víctima a la población. Las subidas de impuestos en diversos productos y los recortes del gasto público tienen como objetivo aliviar la deuda externa que el país posee. Sin embargo, verdaderas reformas que aborden los problemas estructurales de la economía jordana como el paro, la falta de inversión, una agricultura deficitaria y la enorme dependencia de la ayuda extranjera no han sido desarrolladas. Pese a ello, la población no se queda de brazos cruzados y expresa su descontento de diversas maneras, aunque la influencia real en las políticas gubernamentales está por ver.

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